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ZONA CERO Ceteg: exceso de irracionalidad

Roberto Santos

Una y otra vez surge la pregunta para los cetegistas: ¿será que verdaderamente están convencidos de que meterle fuego a los edificios públicos les reditúa simpatías en la población y avance en su lucha?
¿Impedir el libre tránsito a sus semejantes es la mejor medida? Es curioso que sean los padres de familia quienes parecen ser más radicales y cierren más calles que la misma Ceteg.

Envalentonarse en la multitud y con el rostro cubierto para asediar a quienes no compaginan con sus ideales solo parece complacerles a ellos y a nadie más.

Es cierto que el magisterio tiene el derecho de pelear por sus intereses, pero nunca podrá encabezar un movimiento de masas si sigue afectando a la misma población, pues de ella depende su fortaleza o debilidad.

Es mala idea o errónea la estrategia de realizar acciones radicales, cuando es la violencia y la inseguridad es lo que más lastima a la sociedad.

Si la población todos los días ve en los medios de comunicación los efectos de la violencia y muchas familias la padecen en carne propia, ya sea por secuestros, asesinatos, violaciones o desapariciones, resulta en extremo contraproducente que los docentes le agreguen su dosis piromaniaca y restrinja su libre circulación a una sociedad cansada de padecerla.

Es innegable que los docentes necesitan nuevas estrategias de lucha y movilización que no afecten a terceros. Seguir con los mismos esquemas rebasados e impopulares no les dará resultados.

A los líderes de la Ceteg les falta conocimiento y les sobra irracionalidad. Deberían aprender de las movilizaciones de la Universidad Autónoma de Guerrero, cuando el gobierno federal le retirara el subsidio. Miles de estudiantes y sus profesores salieron a las calles, pero nunca bloquearon calles, quemaron u ofendieron a nadie, por eso tenían la simpatía de la población.

Dónde queda la inteligencia de los docentes cuando en la historia, quienes han quemado bibliotecas son los nazis, Isis, y la Ceteg. ¿El maestro protestando también está enseñando?

La verdad es que no es difícil encontrar la fórmula para respetar a los demás, y sostener una movilización en defensa de sus intereses. Solo falta inteligencia y respeto a sus semejantes.






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