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Personaje de la Semana: Tte. Corl. Marcos Román Bahena

* Aunque nació en Teloloapan, Gro. ama el Bello Nido a donde llegó en l964.

* Estudió hasta la Secundaria en su pueblo natal; a los 16 años ingresó al Heroico Colegio Militar y a los 19 años se graduó con el grado de Subteniente de Infantería, siendo enviado al 48° Batallón de Infantería que entonces se encontraba ubicado en Ometepec.

* Fue en el Bello Nido donde conoce a Magali Guillén Carmona quien se convierte en su esposa y madre de sus cuatro hijos.

* Con una próspera carrera dentro del Ejército, se retiró con el grado de Tte. Corl.

* Ya retirado se establece definitivamente con su familia en Ometepec, donde inicialmente pone una tienda de Agroquímicos y posteriormente se convierte en ganadero.

* En 1989 crea el concurso de la ‘’Vaca Lechera’’ en la incipiente Expo Feria de Ometepec.

* También incursionó en la función pública primero como Subsecretario de Seguridad Pública y posteriormente como titular de la Policía Ministerial en el interinato de Ángel Aguirre y posteriormente como Director de Tránsito en Acapulco en la segunda administración de Manuel Añorve.

* Empresario, ganadero, funcionario público pero sobre todo esposo, padre, abuelo y actualmente bisabuelo. Goza de una estupenda reputación como hombre probo, respetuoso, y hombre de palabra.

Karmelynda Valverde

Ometepec, Gro.

Nació en Teloloapan, Gro. en 1943, es el tercero de los 10 hijos habidos en el matrimonio de Alberto Román Arellanes y Catalina Bahena López, ambos comerciantes. ‘’Estudié dos años de Kinder en el Jardín de Niños ‘’Rosaura Zapata’’ porque entonces solamente eran dos años en el Kinder, y todavía me acuerdo de mi maestra Meche, hasta parece que la estoy viendo. Esta escuela estaba en una calle cerrada que llega a la casa donde nací, en el Barrio de las Pilas, o Barrio de los gringos le llamaban porque que había una colonia de norteamericanos ahí, de apellido Maclendo, tenían ganado vacuno y cabrío. La primaria la estudié en la escuela Eutimio Pinzón’’.

Marcos Bahena fue un niño muy juguetón pero no travieso, sino muy responsable desde temprana edad, ya que sus padres, tanto a él como a sus hermanos les dieron responsabilidades desde muy niños ‘’Les dábamos de comer a las gallinas, a revisar los libros, pollos en engorda que mi mamá mandaba a incubar a Iguala, criaba cerdos también para engorda, decía ella que eran sus alcancías. Pero nosotros teníamos la obligación de cuidar y alimentar a sus animales porque no había gente que se empleara como aquí, que hay vaqueros y peones, allá no, es difícil encontrar una gente que trabaje. Allá se hace el trabajo a base de cooperaciones, cooperan con uno cuando va uno a cosechar, que le llaman sembrar y cosechar, se intercambia el trabajo con los vecinos y amigos, nosotros hacíamos todos eso aparte de cumplir en la escuela. Porque tanto mi papá y mi mamá eran muy exigentes, y entre los 10 hermanos yo fui el más atrasado’’.

Estudió en la Escuela Secundario Ignacio Manuel Altamirano y acepta no haber sido muy dedicado en la Secundaria. Fue su papá, don Alberto, quien le inculcó el amor la vida militar y con solo 16 añitos llegó al Heroico Colegio Militar, que entonces estaba en Popotla‘’Yo no tenía ni idea de lo que era la vida militar, pero a mi papá le gustaba y me decía ‘’te vas a ir al Colegio Militar, de ahí salen los oficiales, con grado y yo dije ‘’pues me voy’’ y ya estando ahí me gustó bastante la milicia. Mi estancia en el Colegio Militar fue muy bonita, ahí solamente pensaba en las tareas, en los estudios, porque no había tiempo de pensar otra cosa, desde las 5 de la mañana que nos levantábamos hasta las 9 de la noche. Lo único que sentí un poco fue la ‘’potreada’’ y el encierro. Ahí llega el que quiere, nadie le pone obstáculos. Para mí fue una carrera muy bonita, pues muchos llegan por calar, por el uniforme y otros por necesidad. Hay muchas chicas que siguen también el uniforme, las cadeteras que les llamamos, llegaban los jueves porque teníamos bailes todos los jueves’’.

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A los 16 años, estando en el primer año del Colegio Militar, Marcos Román tuvo su primera novia en su tierra, sin embargo ese romance no prosperó. Al concluir sus estudios en el Colegio Militar, con solamente 19 años y el grado de Subteniente, es enviado a Ometepec para incorporarse al 48 Batallón de Infantería ‘’Al salir del Colegio Militar me mandan al Bello Nido, llegué el 13 de febrero del 64 a las 4 de la tarde en la famosa gacela. Vi un pueblo muy bonito, la verdad me gustó bastante. Yo me gradué el 5 de febrero del 64 y a Ometepec llegué el 13 de febrero, a los 8 días exactamente. Dos compañeros se presentaron un día antes, ellos eran Sócrates Eurípides Jaimes Zavala, y Píndaro Vargas González, en realidad éramos 5 pero uno se incorporó a otra unidad en México y a Ometepec llegamos 4, el otro era Leonardo Soto Ruíz. Hicimos amistad con los vecinos, con la gente que vivía ahí cerca en la calle Vicente Guerrero donde estaba el cuartél48 Batallón, con los Añorve, los de la Cruz, no convivíamos pero nos saludábamos. Nosotros nos dedicábamos a la faena diaria que nos mandaba la directiva del Batallón, el comandante era el Gral. Díaz Fernández que hizo muchas amistades aquí’’.

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Marcos fue el primero de sus compañeros en salir de partida. ‘’nos mandaron primero a un recorrido de 13 días, a Cuaji. ‘’A ver si aguantan los muchachitos decían los de tropa, que era tropa vieja, y nos ven llegar a muchachitosde19 o 20 años, pero nosotros traíamos mucha condición. Hicimos un recorrido de 13 días a pie, de aquí a Huajintepec con escala en Huixtepec y luego fuimos a El Limón, a Tacubaya, Maguey, Llano Grande, Soto, Cuajinicuilapa, San Nicolás, Maldonado, Colonia Miguel Alemán, y Ometepec…lo hicimos en 13 días, caminando… Nos llegaba la comida en bestias, caballos, porque brechas había pocas. Había una que entraba por Cuaji –El Maguey- Tacubaya y otra que era Ometepec – Santa María-San Cristóbal. Camino de herradura de aquí a Xochis y Tlacuachis, eran vereditas muy difíciles, y las caminábamos. En aquél tiempo una compañía era de 110 de tropa, con un Capitán a cargo, a mí me tocó con el Cap. Carrasco y el Tte. Honorio García Sánchez era el Teniente de la Primera Sección, Píndaro en la Segunda y Yo en la Tercera y yo me dediqué mucho a la tropa que tenía a mi cargo, a pasarles revista, a formarlos, y ese fue el premio para que me mandaran a Cuaji, que era un pueblo oscuro’.

En Cuajinicuilapa estuvo un mes al mando del Capitán Jesús Silva Díaz y aunque Marcos Román Bahena venía de tierra caliente, el calor de Cuaji lo agobió ‘’En Junio hacen el relevo, se hacían en avioneta los relevos, me tocó el último viaje de la avioneta, llego al cuartel que le decían la cancha del 48 me dicen ‘’¿y usted a qué vino?’’ ¡y para atrás otra vez! Que llego a Cuaji y me dice el Capitán ‘’Te vas a quedar aquí conmigo’’…el Cap. Silva era muy deportista, le gustaba mucho el deporte. Así que me quedé esa parte del año y en Noviembre hubo problemas en Maldonado y me mandó dizque por días, y al regresar hubo un problema de Javier Cervantes Salazar, él tuvo un error ahí y me mandaron en lugar de él, por eso llegué a San Nicolás donde se escuchaba el mar, los perros aullar, había raza pura. En esa parte yo anduve hasta el 65 y entonces sí ya me premiaron y mandaron a la ciudad de Oaxaca a relevar a un Capitán, donde estuve dos años exactos y me relevó Benjamín Manuel Castillo Sánchez’’.

Regresa a Ometepec en 1967 va con otros 13 compañeros del 48 Batallón a presentar exámenes de promoción a la Ciudad de México de los cuales solamente él y Fernando Figueroa logran ascender a Teniente y lo mandan de encargado de la partida de Plan de los Amates en el Aeropuerto de Acapulco.

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Marcos Román había conocido a Magali Guillén Carmona, cuando esta cursaba el primer año de Secundaria, sin sospechar que se convertiría en su compañera de vida y madre de sus 4 hijos. Magali, entonces una adolescente que ya lucía la belleza y porte que le han caracterizado, era la segunda hija del matrimonio formado por el emprendedor y reconocido ganadero Fidel Guillén de la Barrera y la próspera y hermosa comerciante Antonieta Carmona ‘’Magali había sido mi novia 20 días en el año 64 y cuando regreso de Oaxaca me la encuentro en un baile en el Club de Leones, ella ya tenía 17 años y ahí reanudamos el noviazgo y en el 68 nos casamos y me cambiaron a Guadalajara al Cuarto Batallón donde estuvimos 5 años y medio. En Guadalajara aprendí mucho académicamente y de mando, porque ya empezaba la campaña contra los enervantes, contra la amapola principalmente. Estando ahí asciendo a Capitán Segundo y me valió bastante estar en ese batallón que había ocupado el primer lugar a nivel nacional entre 55 batallones en aquel tiempo y eso me obligó a ser mejor, a competir con los demás compañeros…aprendí bastante académicamente hablando principalmente, de mando también, porque ya había las campañas de combate a los enervantes, amapola principalmente, allá conocí los enervantes, aquí no…entonces aprendí bastante…ahí conocí a tres jefes que fueron Secretarios de la Defensa, empezando por Marcelino García Barragán, Antonio Riviello Bazán, y otro de Caballería que no recuerdo su nombre….Oficiales Mayores, jefes de Estado Mayor, es una zona de primera, hasta parece que los escogen’’.

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‘’Yo llegué a Guadalajara con un uniforme nuevecito y llegó toda la gente del batallón, oficiales, ¡y me apantallaron! Las hombreras distintas, el amarre de las botas, las insignias todas igualitas, la funda de la pistola igual, la gorra tipo francés, usaban el chanchomón todos igualitos…aquí en Ometepec andábamos en la mañana de verde de beige ¡como fuera!…allá era distinto. En Guadalajara también nacieron todos mis hijos’’.

El Gral. Absalón Castellanos, a quien secuestrara el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, lo lleva de instructor a la Escuela Militar de Clases Mariano Matamoros de formación para sargentos en la ciudad de Puebla, y ahí tuvo que echarle todavía más ganas. Estando en Puebla ascendió a Capitán Primero y después a Mayor ‘’de ahí pedí mi cambio a mis quereres a la Costa Chica y llegué nuevamente a Cruz Grande. Estuve dos años, me tocó la sección más pesada y me sirvió mucho para ascender a Teniente Coronel y me mandaron a Ciudad Altamirano al 40 Batallón y mi familia se queda en Ometepec porque mis hijos ya estaban en la escuela…ahí la familia pudo más, pedí mi licencia militar, me vine aquí a Ometepec y me acoplé rápido, luego vendría mi retiro’’.

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Ya retirado del Ejército con el grado de Teniente Coronel, Marcos Román Bahena inicia como comerciante con una tienda de Agroquímicos. No le costó trabajo convertirse en comerciante ya que su padre era comerciante y su suegro también ‘’la guía de mi suegro fue determinante, fue un super maestro para mí…yo nomás lo observaba ¡mis respetos!…me llevaba yo muy bien con él’’.

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Posteriormente y con el ejemplo de su suegro, también se convierte en ganadero. Marcos Román incursionó también en la función pública estatal como Subsecretario de Seguridad Pública Estatal en el interinato de Ángel Aguirre Rivero y posteriormente fue designado titular de la Policía Ministerial Estatal en el mismo trienio ‘’La verdad es que les gustó mucho mi trabajo e hice equipo, equipo total, con la conciencia de trabajar para el estado…no los hice hermanos de la caridad pero si hicieron buen trabajo. Después estuve en Tránsito en Acapulco pero era una misión muy difícil, porque hay mucha corrupción, la gente está muy amañada, aunque cuando estuve yo si logre llegar a imponer respeto, yo estaba pendiente ¡siempre pendiente desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche!. El señor Vicente Trujillo que era secretario general del Ayuntamiento es un hombre muy conocedor y se dio cuenta de mi trabajo; estuve poco menos de dos años en este cargo porque estuve mal de salud’’.

Su esposa y sus hijos eran y siguen siendo su motor, lo más importante por eso no lo pensó dos veces en retirarse después de una destacada carrera dentro del Ejército Mexicano, logrando convertirse además de un exitoso empresario, en ganadero pero siempre muy al pendiente de su amada familia ‘’ya somos abuelos y bisabuelos pero como cuando eran niños seguimos preocupándonos por nuestros hijos ‘’Maguie me dice ‘’Alberto no se ha reportado, búscalo’’ y comienzo a llamarlo por teléfono…más el otro que le gusta la parranda si pasan 4 días que no nos hablan ya estamos preocupados’’.

Consciente de que uno no es de donde nace sino de donde se desarrolla y tiene sus intereses, el Tte. Corl. Marcos Román Bahena, sin duda es un ometepequense nacido en Teloloapan que de los 55 años ya de haber llegado al Bello Nido solamente ha estado 11 años fuera ‘’Platicaba yo el otro día con una persona, para mí la mejor época de Ometepec fue en aquél tiempo…la gente era más respetuosa…las familias eran exclusivamente oriundas de Ometepec, las calles limpias, había pocas muchachas pero muy bonitas, educadas, distinguidas y había más convivencia más camaradería’’.

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Ávido lector sobre todo de libros de la Historia de México, tuvo que dejar de leer por una operación de la vista a la que se sometió recientemente. Le gusta ver partidos de Fútbol Soccer y algunos programas de televisión. Asegura no interesarle mucho incursiona en la política aunque confiesa ‘’Yo estuve a punto de competir contra Pancho Espinoza, pero no lo hice por mi amistad con el Lic. Aguirre; me habían llamado de tres partidos PAN, PRD y PRI…varias amistades me decían que yo participara y la verdad es que no me interesaba hacerlo pero esa vez sí me interesó pero preferí no contender por lo que ya dije’’.

A estas alturas de su vida, y con 73 años de edad Marcos Román vive una vida relajada con su amada compañera de vida con la que ya ha cumplió 48 años de matrimonio, disfrutando a sus 10 nietos y un bisnieto ‘’Salimos a caminar por la mañana, cuando regresamos yo me voy al rancho y Maguie se queda aquí en la casa a ver sus plantas, a disponer lo de la comida, en la tarde vamos a veces al centro…yo a veces me reúno con mis amigos a jugar dominó y platicamos de la vida común’’.

Para Marcos Román Bahena, Ometepec sigue ejerciendo en su corazón un encanto especial, es su lugar favorito para vivir, y confiesa que lo único que le hace falta al Bello Nido es un poco de orden.






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