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La Neta del Planeta: La Pésima Educación.

Karmelynda Valverde

La Pésima Educación.

Pensaba titular la entrega de esta neta ”La Mala Educación” aunque ya hace algunas ayeres usé ese mismo título, y no para referirme precísamente a la película del mismo nombre que escribiera y dirigiera en el 2004 el controvertido realizador español Pedro Almodóvar, llevando en el reparto ni más ni menos que al actor mexicano Gael García, pero decidí meter reversa.

Soy una convencida de que la educación se mama…la buena y la mala educación. También he de reconocer de que en nuestra sociedad pozolera, y particularmente aquí en el Bello Nido, no hay bases que sostengan la cultura de poner la basura en su lugar. Amén de que nos aqueja el espiritu yope mezclado con el complejo del chicharrón tronador (Aquí solamente mis chicharrones truenan).

Y aquí les hago el cuento: hace unos meses, y a pesar de que el servicio de basura recolecta en nuestra calle tres veces por semana, unos vecinitos se regocijaban tirando la basura en la esquina de donde yo vivo, provocando no solamente que los perritos callejeros rompieran las bolsas e hicieran un verdadero despiporre provocando como consecuencia el mosquero y los malos olores. Luego de hablar con la oficial mayor, Nuris Sotelo, para que por medio de anuncios persuadir a los vecinitos a no seguir tirando en esa esquinita la basura so pena de multarlos o algo por el estilo, doña Nuris pensó que la imagen de la morenita del Tepeyac sería más que suficiente impedimento para que ya no llevaran sus bolsotas de basura a ese lugar.

Pero la imagen de la morenita les hizo lo que el vienot a Juárez, bueno al menos logró que la más reincidente de las vecinas tiradoras de basura, se persignara y cambiara de lugar…porque entonces ya comenzó a tirarla en la banqueta a unos pasos de la entrada a mi vivienda.

Sí, la ”simpática” vecinita, que un día te saluda y al otro día amanece con la gorra volteada y te para la trompita de tal manera que no sabe uno si está trompuda o quiere beso, es muy hacendosa, amanece barriendo la calle y si puede todo lo que barre lo echa para enfrente. Pero lo que es verdaderamente inconcebible es que sin ningún rubor (antes lo hacía entrada la noche) saque sus bolsas de basura y las ponga en mi banqueta, justo como lo hizo anoche y hoy amaneció una peste insorportable, las bolsas rotas y la basura desperdigada.

Caray, ¿por qué no esperar el carro de la basura que pasa luenes, miércoles y viernes?…o si tanta es su ansiedad porque no la pone en su banqueta?…se lo he pedido con mucho tacto y amabilidad. Neta que yo no podría ir a tirarle basura ni a ella ni a nadie. Además, puedo jurar ante un altar que ella, no hubiera permitido que ¡nadie! le tirara una sola envoltura de nada. ¡Mucho menos las bolsonas de basura!.

Definitivo, no tenemos la cultura de poner la basura en su lugar, de cuidar nuestra ciudad, de ser considerados con nuestros vecinos y de no hacerles lo que no permitiríamos que nos hicieran. Nos regimos por una cultura gandalla, y neta que me encorajina la ”bendita” cultura rezandera callejera. Esa de organizar rezo para todo el santoral y las once mil vírgenes, dejando la calle convertida en un verdadero muladar, con el mayor cinismo.

Sí, afortunadamente hay sus honrosas excepciones, gente educada y considerada que tiene la precaución de limpiar la calle después de un velorio, rezo o huateque santero. Insisto, es educación y la educación se mama. Buena y mala se mama.

La otra es que piensan que ser cristiano significa ¡aguanta la carrilla! y pues no…Jesucristos dijo ”Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”…manso y humilde no menso y dejado.

Ja! voy a tener que poner mi propio letrero de no tirar basura en mi banqueta ¿O será mejor espiarla y hacerle un paparazzi infraganti pa balconearla feisbuqueramente?…digo.






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