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Fernando Santamaría y Francelia Jáuregui, unen sus vidas ante Dios

“Y los dos serán una sola carne y ya no serán más dos, si no Uno”: Marcos 10:8.

Fernando Santamaría y Francelia Jáuregui, unen sus vidas ante Dios

*Luego de 12 años de vivir en unión libre, decidieron ordenar su camino ante Dios, dando con ello fiel testimonio de lo que Dios ha hecho y sigue haciendo en sus vidas

*Fue una ceremonia presidida por el Pastor Alejandro Aguirre, su padre espiritual y Pastor de Casa de Dios, donde ambos se congregan

*Él fue acompañado hasta el altar por su hermana en Cristo, Velia Melo Vargas, mientras que ella se hizo acompañar por un entrañable amigo de la pareja, Líncer Clemente

*Atestiguaron el acto sus hijos Axel y Yossarian, así como sus hijos adoptivos Marichuy, Divino y Toñita, hermanos de su congregación y amigos cercanos como el ex alcalde None Vázquez y el presidente de Marquelia, Arturo González Gatica

KARMELYNDA VALVERDE

OMETEPEC, GRO.

Fernando Santa María Cruz y Francelia Jáuregui Rodríguez, unieron sus vidas ante Dios la mañana del pasado domingo 16 de abril, en ceremonia cristiana presidida por su Pastor Alejandro Aguirre, en la iglesia Casa de Dios, en presencia de sus hijos Axel y Yossarian, sus hijos adoptivos Marichuy, Divino y Toñita; Tania Maldonado, sobrina, quien viajó desde California para estar en esta boda; sus hermanos en Cristo, amigos cercanos y compañeros de trabajo.

 

Tuvieron que pasar 12 años y muchas lecciones de vida que enfrentaron juntos, inmersos en una “unión libre”, como le llama el mundo, atados a sus transgresiones, antes de ordenar sus vidas ante el Todopoderoso.

Él, originario de Coyuca de Catalán, y ella jalisciense, nacida en el municipio de Amatitán, se conocieron trabajando en el ayuntamiento de Coyuca de Catalán, donde ella (comunicadora y periodista) era directora de Comunicación Social, en tanto que Fernando trabajaba en la coordinación administrativa. Ahí inició una amistad que se tradujo en una protéica relación de trabajo, pues para entonces Francelia era jefa de redacción del periódico Despertar del Sur, desde donde se ocupó de la formación de nuevos valores del periodismo, entre ellos Fernando Santamaría. El suplemento Vida y Sociedad fue usado como escuela. Más tarde, Fer se integró a Despertar del Sur ya como reportero y antes de venirse e a la Costa Chica, era Jefe de Cierre de ese medio de comunicación.

Cada uno de ellos con diferentes historias de vida, aunque similares, pues ambos son de familias campesinas. Él por entonces casado pero separado, y con dos hijos; ella, divorciada y con una pequeña hija de 6 años, a inicios de 2005 proyectaron la idea de emprender un proyecto periodístico propio, sin definir el lugar para lanzarlo. Se integró un equipo y se buscaron recursos, así como también sumaron sus haberes. Al paso del tiempo, sin embargo, el equipo original se fue desintegrando, quedando sólo ellos y un diseñador, Andrés Adán, quien finalmente sólo estuvo seis meses en la región Costa Chica, donde por invitación de unos amigos de Cruz Grande decidieron lanzar un interdiario, al que bautizaron como El faro de la Costa Chica, ahora ya un diario de entre semana. Marquelia fue tomada como sede, por su ubicación geográfica, donde aún permanecen.

Sus inicios

Fueron días difíciles para ellos sobre todo a nivel personal, relatan. Francelia había aceptado a Jesucristo como su Señor y Salvador a la edad de 22 años, en Guadalajara, donde comenzó su carrera periodística en medios como Ocho Columnas y Siglo 21; sin embargo, el adversario robó la semilla que entonces había sido sembrada y se alejó de sus enseñanzas, de su infinito amor. Y aunque alejada de Su Gracia, no se sentía nada bien viviendo la relación que había iniciado con Fernando, conforme a su propio testimonio, pues sabía que estaba en un adulterio. Incluso, dice, prometió a su madre que dejaría en libertad a Fernando, si éste algún deseaba recuperar a su familia.

Por su parte, Fernando, quien había crecido en el seno de una familia católica aunque no muy practicante, leía esporádicamente la Biblia que su padre, don Pastor Santamaría, solía tener en casa. Pero su único encuentro con la Palabra de Dios fue cuando su madre enfermó gravemente, y él se ocupó de leerle párrafos de la Biblia durante todo un mes, antes de que ella falleciera.

Los primeros 12 años de la unión entre Fernando y Francelia, relatan, fueron años de encuentros y desencuentros; de amor y desamor; de momentitos de felicidad y de meses de infelicidad; de incertidumbre, de dolor….de humillación para ella como mujer, pues en no pocas ocasiones fue señalada públicamente como “la amante”. La vida de cada uno de ellos giraba en diferentes torbellinos, de excesos, mal interpretando el libre albedrío concedido por papá Dios, algo que ahora reconocen.

Pero como la fidelidad de Dios es incomparable, y tal cual lo dice su Palabra que donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia (Romanos 5: 20) Fernando y Francelia fueron cubiertos por esa Gracia Sublime, y ella, como el hijo pródigo de la parábola que narra San Marcos 15:11, cansada del camino de transgresión, regresó al redil, trayendo consigo a su compañero de vida, que no su esposo, aún.

Por esos días habían conocido al Pastor Aguirre, y ellos estaban pasando una dura prueba, pues habían sido amenazados de muerte. Estaban atemorizados, inquietos, habían contratado guardaespaldas pero el temor los paralizaba prácticamente. El Pastor Aguirre se ofreció a discipularlos cada miércoles en Marquelia, a lo largo de todo un año, y al término de ese tiempo decidieron seguir a Jesucristo y se bautizaron en una ceremonia muy especial, en el río de Barra de Tecoanapa.

Había trabas todavía en sus vidas, pues mientras Francelia ya estaba divorciada, Fernando no había logrado divorciarse. El proceso fue lento y doloroso para todos, ni duda cabe.

 

La Boda

Pero eso es pasado, algo de lo mucho que tienen para testificar del amor y el perdón de Jesucristo. El presente es sus vidas renovadas y en procesos de la transformación absoluta. Su boda fue sin duda fue una ceremonia íntima, muy emotiva, en la que el invitado especial fue papá Dios. Fernando lució apuesto, regocijado en el gozo del Señor, portando un traje color beige. Por su parte Francelia, muy bonita, enfundada en un huipil estilizado color beige con bordado de flores en tonos de rosa durazno, y sandalias color nude haciendo juego.

Fernando llegó hasta el altar del brazo de su hermana en Cristo, la señora Velia Melo Vargas; mientras que el entrañable amigo de ellos, Líncer Clemente, fue el encargado de entregar a Francelia.

Ambos lucieron radiantes, visiblemente emocionados, pero sobre todo agradecidos con Dios por su Fidelidad. El lugar fue decorado hermosamente sencillo por la siempre activa Antonia Añorve. La pareja eligió la flor de alcatraz para adornar la ceremonia de su unión. Macizos de alcatraces fueron colocados en floreros altos de cristal, a lo largo del pasillo, y frente al altar.

El Pastor Alejandro Aguirre, basó su mensaje basado en la referencia bíblica de San Juan 2:1-11, que habla del primer milagro realizado por Jesús, en las bodas de Canaán de Galilea, donde convirtió el agua en vino.

“Dice La Palabra de Dios que Jesús fue invitado a una boda, y ahí realizó el primer milagro, que fue convertir el agua en vino, porque en el corazón de Dios estaba bendecir al matrimonio desde el principio. Pero en esta ocasión, hermano Fernando y hermana Francelia, Dios no quiere ser sólo invitado, sino permanecer en sus vidas para siempre en su matrimonio, dirigir sus vidas. El hombre común necesita de vino y de fiesta para sentirse contento, pero Dios quiere ofrecerles un vino que no embriaga, sino un vino que purifica y que santifica, el vino celestial”.

Les dijo que el matrimonio es un estado honroso, instituido por el Señor, “pero se puede decir también que el matrimonio es un contrato jurídico de una unión espiritual y el paso que están dando Fernando y Francelia, hoy, es un ejemplo, pues están cumpliendo un compromiso con Dios y esto es agradable a nuestro Padre”.

Agregó: “Fernando y Francelia, han venido ante mí, ministro del Señor, para ser unidos ante Él en este acto serio y solemne, con los santos vínculos del matrimonio, y yo pido que nuestro Señor les dé siempre guía, dirección, fortaleza, en todas las circunstancias y pruebas que se les presenten, sea en la salud o en la enfermedad; en la riqueza o en la pobreza; en la abundancia o en la escasez; en los problemas cotidianos, juntos por siempre fortalecidos en el amor de Jesucristo, juntos hasta que la muerte los separe”.

El Pastor bendijo los anillos, las arras, la Biblia, el lazo y el ramo, y habló de lo que simbolizan en un matrimonio. Los cojines, dijo, significan la oración que juntos, como esposos, habrán de hacer ante Dios.

Los apadrinaron la señora Claudia Basilio Melo, con el ramo; la señora Velia Melo Vargas, con las arras; el hermano David y su esposa, con la Biblia; sus hijos les entregaron lazo y anillos, y la pequeña Alejandrita, ahijada de la pareja, les entregó los cojines.

Al término de la ceremonia, Francelia lanzó el ramo entre sus hermanas e invitadas, y Fernando fue cargado por sus amigos, haciendo el momento menos solemne.

Fernando dedicó palabras de agradecimiento a varias de las personas que los han apoyado en diferentes formas, y les han brindado amistad y cariño desde que llegaron a la región: “Todos los aquí presentes son importantes y tienen un lugar en nuestra vida, mencionarlos a todos me llevaría todo un día, por lo que hoy quiero mencionar solamente a algunos…como el primer hombre que me brindó su amistad fraternal aquí en Costa Chica y, ¿por qué no decirlo?, de padre…no está hoy presente aquí pero ese hombre se llama Mario Navarrete Gutiérrez”.

También dedicó significativas palabras a Efrén López Cortés, El Chegüeño, ex alcalde de Azoyú, de quien dijo le brindó su amistad sincera y a quien calificó como un hermano. Así mismo, mencionó a Líncer Clemente, agradeciéndole su amistad y coincidencias.

Y particularmente, Fernando agradeció a su Pastor, Alejandro Aguirre, “quien nos ayudó a salir del camino de las tinieblas y nos mostró el Camino de la Verdad”.

Mencionó también a Raúl Díaz Noriega, a Velia Melo Vargas, a Claudia Basilio. Agregó: “Y quiero hacer mención de alguien que ha sido nuestro amigo, nuestro hermano, que ha bendecido materialmente a nuestro templo, y cuyo único pecado es no ser ostentoso; ese hombre tengo el privilegio de que esté aquí con nosotros: el profesor None Vázquez”.

Al ex alcalde Antonio Atenógenes Vázquez Rodríguez, dijo, contribuyó al desarrollo de la colonia donde se ubica el templo Casa de Dios, con obras básicas, así como aportó su granito de arena para levantar esa casa de oración.

Luego de ello, se sirvió la comida elaborada con esmero por el equipo de la profesora Antonia Añorve, y continuó el convivio en honor de los recién casados en armoniosa hermandad, con risas, recuerdos, reencuentros, amenizado por el Grupo Logos, sin faltar la danza con la que los cristianos alaban a Dios, agradecidos por su amor y cuidado.

Un convivio en el que abundaron los buenos deseos y las oraciones para que siendo ya uno solo, Fernando y Francelia, cumplan cabalmente con el llamado de Dios a sus vidas.






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