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Grupo Atlacomulco Última Llamada

Cuando The Washington Post hace unos meses en una de sus tantas referencias que ha hecho al presidente Enrique Peña Nieto, dijo que pertenecía a una de las familias educadas y con clase del país, se refería esencialmente a que reconocían en el mandatario un personaje civilizado.

Si algo caracteriza a las clases sociales que dominan el país del norte, es ese desprecio por lo que no sea como ellos, todavía con perjuicios, clasismo y racismo, pero bueno así son ellos, el punto es el reconocimiento que ven a un presidente, que se debate a lo que consideran ellos  dos luchas la inseguridad y el combate a la corrupción.

Las pasadas elecciones en cuatro estados del país, puso otra vez en prueba al grupo político del presidente Enrique, sus más acérrimos críticos antes de los resultados especialmente a la gubernatura del Estado de México, decían que se había equivocado al poner a su pariente de la dinastía del Mazo.

Decían así por ejemplo, que un secretario que la hace de asesor le decía que no fue lo más correcto en designar el partido a del Mazo, ya que es más vulnerable por ser su pariente y que eso iba a costar la perdida de la elección.

Después al ganar la elección en el Estado de México, sin dejar de observar cada cuestionamiento que han hecho los perdedores al proceso, ya no lo tacharon de tonto o desacertado, sino de cabrón y gandaya, que puso todo el aparato del Estado a disposición de la elección.

Con esto el grupo Atlacomulco ha comenzado la nueva era de manera momentánea, se consolida pero de momento, porque aún falta el reto mayor ganar la presidencia de la República, un logro complicado de acuerdo a las circunstancias de este momento.

Ya que se considera para que un candidato de su partido gane la elección debe de redoblar sus estrategias de aceptación ciudadana de su gobierno, por ejemplo que las estrategias para combatir la corrupción en las detenciones de los ex gobernadores priistas, como, Javier Duarte, Roberto Borge, y Tomás Yarrington, no ha sido suficiente para verse reflejado en las pasadas elecciones.

Se habla que deben de ser acompañadas para el inicio de año del 2018 esas detenciones de programas que subsidien la canasta básica, como los alimentos, el gas, la gasolina, el transporte, medicina, eso se verá más reflejado en el bolsillos de los ciudadanos, que las propias detenciones, ya que el dinero sufragado por esos personajes les quedó a ellos y sus familiares y no al ciudadano.

Además que el presidente deberá poner más atención en los estados con mayor conflictos de violencia, donde deberá ser más estricto, poner orden, y a la vez seguir deteniendo a los personajes que desfalcaron al erario público.

En el caso de su partido, tendrá que estar más cerca de su militancia, ya que de acuerdo a los propios militantes en algunos estados, no han sentido el calor de esa figura presidencial con que han estado acostumbrados en los tiempos de la hegemonía priista.

Otro aspecto que ha fallado  para consideración de algunos expertos es la política de comunicación de la figura del presidente, los tres primeros años se observó a un presidente que lo mantuvieron fuera del roce ciudadano, y el debate no se diga en varias ocasiones se lo han ganado, teniendo todo para ganar.

Sus oponentes le han volteado todo, conflictos que no son del orden nacional se lo han adjudicado, porque no se actúa con rapidez y eficacia.

El grupo Atlacomulco está en su momento y deberá aprovechar la oportunidad de demostrar que posee esa capacidad, sino tantos años en espera de llegar a la presidencia de la República, podrían ser en vano.

federicosol@yahoo.com.mx






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